Actualidad

De la Semana Santa cordobesa

14/12/2010

Una familia para combatir la enfermedad del sida

"El taller de manualidades es un proyecto enmarcado dentro del programa de Cáritas para la recuperación física, psíquica, social y espiritual de las personas afectadas por el virus del sida.

Cáritas Diocesana, dentro de sus actividades de acción social, lleva más de 15 años trabajando en un programa de acogida y ayuda con los enfermos del VIH a través del cual, se pretenden reducir los porcentajes de hospitalización y contribuir a que estas personas no se sientan solas y excluidas socialmente. Una forma de realizar este trabajo es a través del taller de manualidades.

Inma Ramírez, Carmen Martínez y Juani García son las tres monitoras del taller al que asisten unos cinco enfermos casi todos los días de la semana, durante una hora y media. Entre las actividades que desarrollan, aprenden a pintar figuras de escayola, como el Belén que están haciendo actualmente, hacen marquetería, carpintería, y actividades que les permiten salir de ellos mismos y compartir un tiempo de convivencia.

El objetivo de esta tarea es “la recuperación de la salud física, psíquica e incluso moral”, afirma Juani. La asistencia a los enfermos no se hace sólo en el taller, sino también fuera, en su vida diaria. Las monitoras les acompañan al médico, están pendientes de sus problemas cotidianos y son ante todo una guía y una compañera que les da cariño y les escucha, explica Inma.

La función principal de estas trabajadoras es acompañarles e ir viendo poco a poco su evolución, su estado de ánimo y la relación con los demás. “Nuestra labor es tratarlos con cariño y ya está” destaca Inma. Asimismo, Juani explica que en este trabajo no los puedes mantener al margen de tu familia porque ellos “son una parte más tuya”.

Tanto Manuel, como Asunción, Ricarda o Consuelo, son algunos de los participantes en el taller de manualidades. Todos ellos han tenido un ángel que les ha informado sobre el programa de ayuda y les ha llevado a conocer la labor que Cáritas realiza para ellos.

Cáritas trabaja para que los enfermos se sientan como en una gran familia donde tienen que aprender a relacionarse con los demás, a llevar un orden en su día a día, en su medicación y a cambiar de ambiente, llevando a cabo un trabajo que les guste y en el que se sientan realizados como personas. “La experiencia es muy buena, cuando yo no vengo a los talleres parece que me falta algo” afirma Manuel, enfermo del VIH.

En medio de una sociedad donde estas personas se sienten discriminadas, Cáritas Diocesana es una luz para sus vidas, que les muestra el amor de Dios, tal y como expresa en su eslogan: “Cáritas, un amor que permanece con los pobres”.

Según el testimonio de las monitoras, los enfermos llegan muy pobres de espíritu y con un gran sufrimiento tras haber experimentado el rechazo de la familia, de los amigos y de todo los que les rodeaba. En el taller, vuelven a nacer y son acogidos como en su casa. “Aquí nos sentimos protegidos y no nos sentimos discriminados, ni nada de eso” afirma Ricarda, otra de las afectadas por el VIH. “Esto si es vida porque te levanta el ánimo” añade Manuel.

Entre las actividades programadas, también realizan excursiones, visitas a ancianos, etc. “Hace poco estuvimos en Sevilla en un Congreso y en verano, nos llevaron en un autocar a la playa”, comenta Manuel.

Además, los viernes se desplazan hasta la residencia ""Hogar San Pablo"" de Cáritas, una casa donde se atienden a personas con problemas de exclusión social, para desayunar y ver una película, acompañados de las monitoras.

El tiempo que permanecen en el taller va en función de sus necesidades y su estado de salud, lo que sí está claro, es que cada una de sus experiencias no pasa indiferente por la vida de todos los que trabajan en Cáritas para que este proyecto sea posible, así como por la historia de cada uno de los enfermos a los que se les ha tendido la mano.
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