Actualidad

De la Semana Santa cordobesa

15/09/2008

Santiago se vuelca con sus mayores

Emoción, sentimiento y cariño, mucho cariño. Así se podría resumir lo que ayer se vivió en el patio del colegio los Caballeros de Santiago. Las puertas de este centro educativo se abrieron en un día festivo para acoger a cerca de 40 ancianos para los que este castizo barrio de la ciudad significa toda la vida. 

Al igual que el año pasado, la Hermandad de Las Penas rindió ayer un caluroso homenaje a los ancianos de la residencia municipal Guadalquivir, que anteriormente correspondía al asilo Regina, situado en este barrio. Por ello, su regreso por un día a las calles y al ambiente donde se ha criado buena parte de estos mayores fue un momento lleno de emoción. 

La cofradía fue la encargada de organizar el recibimiento, pues su hermandad no se olvida de ellos aunque se hayan trasladado de centro, reconocía el vocal de los medios de comunicación de la cofradía, Francisco Oporto. 

Este homenaje, obra de la labor social de Las Penas, tiene una larga historia. Su origen data de muchos años atrás, aunque hace algún tiempo dejó de celebrarse. Pero el año pasado, decidieron retomarlo para darle a los mayores el lugar que se merecen. La Hermandad de Las Penas no ha escatimado en gastos ni en esfuerzos para a que los ancianos no les falte de nada. La Federación de Peñas o Bodegas Campos también han colaborado desinteresadamente en este digno reconocimiento. 

Encarna cumple el próximo mes de noviembre un siglo de vida, pero ayer disfrutaba del jamón y de las gambas como una más. Santiago es mi barrio, aquí me crié y de aquí seré siempre, decía con una lucidez asombrosa pese a su avanzada edad aunque con algunas dificultades para hablar. 

Julia Mañas no es de Santiago, ni siquiera es de Córdoba, pero siente esta ciudad como propia y a las hermanas de la residencia como su familia. Es maravilloso, se pasa muy bien, sobre todo por el cariño con que nos reciben siempre, decía orgullosa esta mujer natural de Linares de 94 años. 

A Josefa Martín se le veía pletórica. Se había puesto sus mejores galas para disfrutar de un día de convivencia con sus compañeros de residencia y los miembros de la cofradía, que se deshacían en mimos para cada uno de los mayores. Es una satisfacción poder estar aquí un año más, asentía. 

El acto comenzó con la recogida de los ancianos en su residencia y el traslado al colegio público, donde el consiliario Emilio Pavón ofició una eucaristía. A continuación, se celebró un almuerzo, que estuvo amenizado en todo momento por el Coro de Nuestra Señora del Rocío. 


R. Lopera - Diario El Día de Córdoba 15/9/2008
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