Actualidad

De la Semana Santa cordobesa

05/12/2010

Manuel Palomino: "Hay Imágenes con las que la conexión es muy grande"

"En la casa hermandad del Santo Sepulcro conversamos un buen rato. Durante casi tres décadas, la Virgen del Desconsuelo ha servido de nexo de unión entre Córdoba, Sevilla y la figura de Manuel Palomino. Vestidor en activo de la Imágenes sevillanas de María Santísima de la Concepción, de la Virgen del Valle y de la Virgen de la Angustia; en él se aúnan las características del prioste total, del cofrade inasequible al desaliento, al trabajo ininterrumpido a lo largo del año. Justo antes de disponerse a vestir a su devoción cordobesa, nos dedicó su tiempo, su sabiduría y su experiencia.

Cómo empiezas.
De la mano de mi padre, vinculándome con la hermandad de Jesús Nazareno (de Sevilla); y, por la rama materna, con la hermandad de San Bernardo. Me integro un poco más en el grupo joven de San Bernardo y, a raíz de la reforma de Reglas en el Silencio, me integro en la comisión para dicha reforma y, a partir de ahí, empieza mi colaboración con la hermandad. Al poco tiempo, me nombran Prioste segundo.

¿Cómo llegas a vestir a la Virgen del Desconsuelo?
Vistiendo a la Virgen del Desconsuelo ha habido dos etapas. La primera surgió porque estaba trabajando en el Banco de Bilbao y me trasladan a Córdoba. La vinculación mía era con Fran (Mellado) y me integré en la cofradía. Surgió la posibilidad de vestir a la Virgen, acepté. Pasé una serie de años vistiéndola; fue la época después de que Álvarez Duarte la reencarnara a causa del incendio.

Pasa el tiempo, me llaman para que vuelva al trabajo en Sevilla y, por una serie de circunstancias, me es muy difícil venir a Córdoba a vestirla. Se encarga, a partir de entonces Fray Ricardo, pero lo deja y me vuelven a llamar.
¿Qué cualidades debe tener un buen prioste?
Debe tener conocimientos de todo tipo. Debe tener algo de conocimiento artístico, buen gusto y sentido común.

Supongo, entonces, que esos conocimientos son aplicables a todos los ámbitos: poner la flor, vestir…
Es válido para todos los estamentos. Hay que saber en la hermandad en la que se está; las características que tiene la cofradía; las características que tienen las Imágenes porque a todas no se les puede poner lo que a uno se le ocurra, sino que tiene que ir en consonancia con el carácter de la cofradía, con el carácter de las Imágenes. Y, al fin y al cabo, todo exorno que se monte no tiene que ser protagonista de nada, las protagonistas son las Imágenes, lo demás son aditamentos, adornos, pero lo que no pueden es tapar la personalidad ni que consigan tal protagonismo que vaya en detrimento del verdadero protagonismo de Cristo y María.

Cuando estás delante de una Imagen, ¿en qué piensas?
Lo primero que hago es rezar un poquito porque de lo que se trata es de estar un rato con Jesús y con María. Hay Imágenes con las que la conexión es muy grande y el respeto que me producen al tocarlas no es normal.

El mejor recuerdo que conservas del tiempo que llevas en cofradías.
Recuerdos tengo muchos, han sido numerosas las vivencias a lo largo de tantos años. Una ocasión que fue especial: todos los actos en relación a la Coronación Canónica de la Virgen del Valle que se hicieron de una forma muy solemne y aquello fue impresionante.

Ha habido momentos muy grandes, por ejemplo, para mí fue una satisfacción gigantesca que el Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla se acordara de mí para un culto extraordinario que se le hizo a la Virgen de los Reyes, con motivo del XXV Aniversario del Dogma de la Asunción, y se le montó a la Virgen un altar, en el Altar Mayor de la Catedral, y tuve ocasión de subir a la Virgen al altar y de bajarla. Fue un momento muy importante porque no lo había hecho antes y no lo volví a hacer nunca más. Hubo otra ocasión después, con el primer altar que se le montó a Sor Ángela de la Cruz, después de su beatificación por el Papa en el Campo de la Feria, el primer culto en la Catedral, también me llamó el Consejo y el Cabildo y se lo monté a Sor Ángela. Ha habido en el Silencio cultos muy importantes: el altar del 650 Aniversario de la Fundación de la cofradía. Otro que, quizá, sea de los que esté más satisfecho (han sido altares para ocasiones de un día nada más), fue el que se preparó con motivo del Centenario de Vicente Gómez Zarzuela, de la marcha Virgen del Valle. Montamos un altar con las tres Imágenes formando el Duelo en la Sagrada Conversación, en el presbiterio de la Anunciación y resultó extraordinario. Otro del que guardo especial interés y memoria fue el que se montó en la Anunciación, pero para el Cristo de la Buena Muerte y la Virgen de la Angustia en el Cincuentenario de la Fundación, en el año 1974. Ese, quizá, fue mi primer gran altar porque pudimos contar con casi todo el tesoro catedralicio; y, por avatares del destino, resultó que los priostes de la hermandad, con una comisión de la junta de gobierno, tuvieron que marcharse a Madrid a entrevistarse con el Ministro de Educación y Ciencia y tuve que realizar solo el montaje, que lo hice en un día (ríe) y, cuando llegaron por la noche se lo encontraron montado. El Señor lo quiso así y así salió, bien. Lo recuerdo con cariño porque en aquel tiempo tenía 23 años, era una responsabilidad bastante grande con tan poca edad.

Si empezaras de nuevo, ¿qué cambiarías?
Cambiaría, más que a nivel de estética, de actuación. Quizá, tengo un carácter muy agrio y la gente se cabrea mucho conmigo y me cabreo mucho con la gente. Muchas veces porque quiero que lo hagan perfecto y, a veces, no lo hacen así porque tú no los enseñas debidamente. Tal vez, cambiaría un poco la actitud mía, pero entonces no sería yo, sería otro (ríe).

Has conseguido diversos reconocimientos, entre ellos el Romero Murube, ¿qué sientes cuando recibes un premio, teniendo en cuenta que tu labor no es de cara al público?
Sientes la satisfacción de que, por lo menos, reconocen un poco los malos ratos que te metes, las horas y horas que te pasas –muchas veces, más solo que la una-, el deber cumplido.

¿Qué te queda por hacer?
Me queda mucho por hacer, espero (ríe). Pero ya en otros ámbitos, por razones propias de la edad, hay otras facetas que debo atender: volcarme un poquito más en la bolsa de caridad de la cofradía; en el aspecto de formación… No ya en el hosco, tosco y duro trabajo de material y de exorno. Así hasta que el Jefe diga vente pa´ cá. Y me gustaría llegar a decir como un hermano nazareno mío: Señor, llama cuando quieras.

EN CORTO
Un Cristo. La Buena Muerte.
Una Virgen. La Concepción.
Un libro. La Biblia.
Una marcha. Virgen del Valle.
Un lugar. El Monumento de la S.I.C. de Sevilla.
Un reto. Conseguir que alguien siga mi estilo
Un sueño. La Coronación Canónica de la Virgen de la Concepción.



Publicado. Córdoba Cofrade núm. 126
Texto. Blas Jesús Muñoz.
Foto. Roldán Serrano."

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