Actualidad

De la Semana Santa cordobesa

18/01/2010

Entrevista a Salvador Giménez Molina

"Miembro de la junta de oficiales de la hermandad del Santo Sepulcro, auxiliar de José Fernández en el paso de la Virgen de la Merced, costalero... La labor de Salvador Giménez transita por parte de los aspectos más destacables del mundo de las cofradías. De los mismos, y de otros muchos, charlamos días antes de que pronuncie la Exaltación de la Candelaria.

-Si tuvieras que definir a Salvador Giménez, qué destacarías.
Poco. Soy de lo más normal del mundo. Según dicen mis amigos un poco “cordobilla” pero no sé. Seguramente por mis gustos por las tradiciones de mi ciudad y su cultura. Cofrade, taurino, seguidor del Córdoba C.F. amigo de los buenos caldos de Montilla-Moriles, en resumidas cuentas, todo lo que huela a Córdoba. Sencillamente, soy un cordobés más sin más pretensiones.

-¿Cómo empiezas en las cofradías?
En casa de pequeño se vivía un ambiente cofrade. Mis padres aunque no eran cofrades activos como hoy, si tenían relación con las cofradías. Mi padre con las de San Lorenzo, fundamentalmente con El Calvario y, también, por su condición de antiguo alumno salesiano con el Prendimiento, mi madre y toda la familia materna con la Merced. Desde pequeños nos inculcaron a mi hermana y a mí el amor por la Semana Santa y sus cofradías.

-Has ejercido diversas labores como cofrade, ¿cómo las recuerdas?
He hecho de todo. Salgo de nazareno, retorné con la primera salida del Señor de la Columna a las trabajaderas, soy auxiliar de los capataces del palio de la Merced. Cada cosa tiene lo suyo. Anécdotas muchísimas. Te diría que el primer año que salí de nazareno en el Santo Sepulcro lo hice con 39º de fiebre y, a pesar de eso, me lo pase fenomenal. Luego recuerdos muchísimos, te diría uno que me dejó marcado. El primer año que la Merced procesionó en la Madrugá, al llegar a la mitad de la calle la Feria, mi amigo y hermano Manuel Jesús Sánchez, me llamó. Me cogió del brazo y me llevó delante del paso de la Virgen y vimos como el sol daba en la cara de la Reina del Zumbacón. Una estampa imborrable y que seguramente ninguno de los dos volverá a ver, al menos en el mismo sitio y a la misma hora. Otro recuerdo bonito es que en mi nueva trayectoria como costalero, comparto trabajaderas con hijos de mis compañeros de la primera etapa. Eso me hace ver que han sabido inculcar a sus hijos sus mismas aficiones y devociones.

-Has participado de manera muy activa en la difusión de la Semana Santa cordobesa a través de diversos foros de opinión, ¿cuál consideras que es el potencial que los medios de comunicación pueden aportar a nuestras hermandades?
Los medios de comunicación han sido, son y serán siempre muy importantes para nuestras cofradías. Las cofradías son una fuente importante de noticias en un abanico muy amplio y variado. Religión, artes, cultura, música, antropología, historia y un sinfín de cosas más. Los nuevos tiempos han traído internet y la verdad es que la red es un medio en que las noticias no corren, si no vuelan.

-Actualmente –desde diversas actividades-, estás inmerso en la difusión del patrimonio musical de Córdoba, ¿qué papel desempeña la música procesional, dentro del mismo?
La música es como todo lo que rodea a una cofradía en la calle, un ornamento más. Por esto tiene tanta importancia su difusión y mantenimiento, como el de un buen bordado. Durante muchos años la música no ha estado bien cuidada. En muchos casos se ha maltratado. El ejemplo claro es que una marcha como es “Saeta cordobesa”, toda una obra de arte, fuese recuperada recientemente, en la década de los noventa. Este afán de promoción del género de la marcha, genera como en todo cosas buenas y cosas malas. Te explico, lo bueno es que las composiciones de calidad y buen gusto, olvidadas en la mayoría de los casos, están siendo recuperadas por bandas y hermandades. Lo malo, que con el “boom” del genero en los últimos años, cualquiera se ha atrevido a componer y se han escrito obras de pésima calidad, que desgraciadamente se han popularizado en exceso.

-Dentro de unos días estarás en el atril, exaltando a la Candelaria, ¿qué quieres transmitir?
Pues un poco de todo. Sera una exaltación un poco atípica. De hecho no hay poesía alguna. Como no soy poeta, mejor me estoy quieto antes de cometer una herejía. Hablare de historia y tradiciones de la ciudad, vivencias personales y sobre todo tratare de cantar las divinidades de la Virgen.


De cerca

-Un Cristo.
El de la Agonía de Vergara, obra de nuestro paisano Juan de Mesa.

-Una Virgen.
Cualquiera de Astorga, aunque si tuviera que decir una, la Esperanza de la Trinidad de Sevilla.

-Una marcha.
De cornetas y tambores: Evocación
De agrupación: Puente de San Bernardo
De música: Saeta Cordobesa

-Un pregón.
El de Pepe Fernández

-Un enclave.
La calle San Fernando, sobre todo su primer tramo

-Un reto.
El reto es hacer que tras nuestros pasos suene siempre lo mejor. Para eso es fundamental la promoción de las marchas procesionales que integran nuestro patrimonio, que no es pobre por cierto. Con esto no digo que nos cerremos en lo que está escrito para nuestras cofradías porque la música no entiende de localismos. Que en Córdoba suenen obras de Beigbeder, Juarranz, Farfan, Artola o Morales también es importante para nuestra Semana Santa.

-Un sueño.
Que Córdoba vuelva a contar con una Banda Municipal de Música como la que tuvo. Si bien la ciudad tiene una magnifica orquesta, esta no cubre el hueco que en muchos actos ciudadanos tiene una banda de música. Además la historia de la banda de municipal de Córdoba, ahí está, y no hay nada más que verla para que si bien es magnífica, pero que no suple a lo que es una banda de música.

-Un cofrade.
Todos los que en mi vida me han aportado algo. No quiero citar nombres porque alguno se puede quedar atrás, pero así a “totum revolotum”, Rafael Carmona, Manolo Roldán Rosés, Manuel Jesús Sánchez, Pepe Fernández y, sobre todo, mi buen amigo Francisco José Mellado."

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