Actualidad

De la Semana Santa cordobesa

29/09/2009

Entrevista a Miguel Ángel González Jurado

"Estamos en la mañana del penúltimo viernes de septiembre frente al arco bajo de la Corredera. La climatología parece querer desmentir a las calendas y hacernos creer que estamos a principios de abril, dando los últimos retoques a la Cuaresma. Entramos en el estudio de Miguel Ángel y, esa sensación paradójica que nos ofrece la calle, parece reiterarse en los bustos de sus obras que descansan sobre las estanterías, invitándonos a soñar con los gremios de entalladores y ensambladores de otro siglo. Y, así, comenzamos a hablar del pasado.

-¿Cómo empiezas en la imaginería?
Estudiaba en la Escuela de Artes y Oficios, me estaba preparando ese año para el ingreso en Bellas Artes y vienen con una imagen que un escultor sevillano había traído a Córdoba –creo que era la Virgen de la Soledad-. Me gustó la Virgen; empezaron a hablarme de Luis (Álvarez Duarte) y comencé a interesarme por la imaginería –aunque había estado en contacto con ella desde siempre porque en mi casa, a través de mi madre, había habido libros de Historia del Arte…-. Me pusieron en contacto con Luis, hablamos con él y me aceptó como alumno.

-¿Cómo recuerdas el tiempo que pasaste con Luis?
Luis es un artista de personalidad compleja, de un trato difícil, pero, a pesar de eso, tengo muy buenos recuerdos porque es la etapa de más ilusión, de más romanticismo y en la que más aprendes con diferencia, porque llegas verde, verde y, entonces, es todo acumular. La recuerdo como una muy buena etapa.

-De aquella etapa hasta hoy, ¿qué ha cambiado en la imaginería?
A nivel personal, lo que más noto que ha cambiado en mí es la madurez en todos los aspectos: el artístico, el personal, el psicológico. Yo he cambiado y conmigo ha cambiado mi forma de entender el arte y la imaginería. Ese es el cambio más radical que aprecio.
A nivel general, quizá, el entusiasmo de la gente por la imaginería y por los artistas de Córdoba. Parece que entre todos estamos consiguiendo situar a la ciudad en el sitio que corresponde. Hemos conseguido entre todos -tengo que decirlo- que la gente identifique a Córdoba con la calidad en las artes de las cofradías; o en que la gente pueda preferir a un artista de Córdoba, para una obra de calidad, que a uno de Sevilla. Y no sólo los compare en un plano de igualdad, sino de superioridad, incluso. Que piense realmente que aquí le pueden hacer una obra mejor que otras ciudades de Andalucía. Eso es un cambio radical, cuando llegué aquí había mala imagen del arte de Córdoba en las cofradías.

-Tienes imágenes, como la Virgen de la Caridad, Presentación o Esperanza del Valle, que han tenido un reconocimiento bastante notorio ¿Sientes que te falta algo por hacer?
No. La imaginería, todo lo que me podía entregar ya me lo ha dado. Ni le pido nada ni creo que me pueda dar más. Eso lo tengo clarísimo, sé qué es así.

-¿Cuáles son las imágenes que más has disfrutado?
Las imágenes con las que más he disfrutado son aquellas a las que ha acompañado un buen cliente. Y con las que menos he disfrutado son a las que ha acompañado un mal cliente.

-Si tuvieras que elegir alguna de ellas…
Ahora estoy trabajando en obras que me satisfacen mucho desde el punto de vista artístico y personal.

-¿Hay mucha diferencia cuando la imagen sale del taller, respecto a cuando la estás trabajando?
Cuando la veo fuera de aquí ya no la veo mía. Cuando la veo aquí en el taller la siento, la estudio, la analizo, intento aprender de ella aunque la haya terminado; y cuando está en la calle, sinceramente no soy capaz de verlas. Quizá, será que necesite la perspectiva que da el tiempo. No sé si era Carreras el que decía “no puedo ir a ver una ópera porque al final no la veo”. Está tan pendiente de la cuestión técnica que al final se perdía la visión de conjunto de la obra. Algo así me pasa a mí, soy incapaz de observar mi obra con una visión de conjunto, me paro siempre en el detalle y en la obsesión por la técnica. Me he dado cuenta de que como ve la gente mis imágenes no las veo yo.
No sé si me explico, es, por ejemplo, lo que una madre ve del hijo no lo ven los demás. Es algo así, ves una realidad diferente.

-¿Tienes algún proyecto en marcha para Córdoba?
Tengo el Crucificado para el convento de Santa Ana. Proyectos de corte profano también tengo algunos.


DE CERCA
-Un maestro. Los grandes imagineros. Me tira el refinamiento griego de Montañés; me apasiona el realismo cofrade de Mesa; me puede el romanticismo de Astorga con su Virgen trinitaria…
-Un libro. El hiperion.
-Un lugar. París.
-Una obra de Arte. El Córdero Místico.
-Un cofrade. No sé si es cofrade, pero yo diría Fernando Cruz Conde.
-Una marcha. Amarguras, Valle, Madrugá…las serias.
-Una imagen contemporánea. El Cristo del Perdón, de Paco Romero.
-Una imagen clásica. El Cristo de Vergara, de Juan de Mesa.
-Un reto. Dejarme la imaginería como un hobbie.

Texto: Blas Jesús Muñoz"

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