Actualidad

De la Semana Santa cordobesa

17/04/2011

Domingo de ilusión y estrenos simbólicos

"Con algo de fresco aunque con un sol más veraniego que primaveral, se despertaba en nuestra ciudad la mañana del Domingo de Ramos. Fiel a su cita, este año antes de lo que estábamos acostumbrados, la hermandad de la Entrada Triunfal ponía su cruz de guía bajo el cancel de su templo fernandino. Su gran estreno: la Catedral. Por primera vez en su historia, el misterio que representa la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén realizaba estación de penitencia en el primer templo de la diócesis. Los alrededores de la judería se presentaban espléndidos y expectantes a la espera del cortejo infantil que preludia la llegada del Sr. de los Reyes que este año aparecía flanqueado por las imágenes de San Pedro y un niño, con las que se culmina el misterio tallado por Sebastián Montes. Todavía discurría la antigua hermandad salesiana por las calles cordobesas cuando la cruz de guía de la hermandad del Amor iniciaba su recorrido procesional, eran las 15:15 horas y toda la Córdoba cofrade acudía, una vez más a la cita con la hermandad que, para muchos, abre el ciclo procesional de nuestra ciudad. En este caso, la hermandad del Cerro nos tenía preparado un estreno simbólico: el acceso a la ciudad por su puerta principal, aquella que mandara construir Felipe II allá por 1572 y que, tras casi un siglo condenada al ostracismo, vuelve a ejercer su función y nada mejor que inaugurar su recobrado esplendor acogiendo bajo su dintel al Señor que nos vino de Cádiz, al antiguo Titular de la ermita de San José, en el barrio de la Magdalena y a su bendita Madre, es morena de ojos verdes que, de algún modo presiente el sufrimiento que ha de padecer la carne de su carne y la sangre de su sangre.

A las 17:00 horas, la antigua calle del Sol se iluminaba con resplandores que recuerdan a tiempos pasados, cuando la cruz caoba de la hermandad de Santiago se posaba ante los vecinos de su barrio que, una vez más, acogía a su Señor moreno y arcaico con el respeto, la admiración y la devoción que sólo las gestes de este barrio humilde y trabajador saben hacer. Espléndida lucía María Santísima de la Concepción con su tradicional exorno de camelias. A continuación, ya por carrera oficial, la algarabía del Gitano de San Andrés, acompañado por un, cada vez más numeroso, cortejo de nazarenos de blanco azahar y verde esperanza, se enseñoreaba por la Córdoba milenaria repartiendo y repitiendo sin desmayo su gran mensaje: ¡Esperanza! ¡Esperanza para los que sufren la lacra del paro! ¡Esperanza para quienes padecen enfermedad! ¡Esperanza para los sin techo! ¡Esperanza, siempre Esperanza!.

Poniendo el contrapunto emocional y estético, unos minutos antes de las ocho de la tarde, aromas a azahares impacientes que no quisieron esperar a este día, la hermandad del Huerto hacía su entrada en carrera oficial. Fiel a sí misma, serena y elegante, la cofradía del otrora convento franciscano presentaba como novedad el exorno floral, a base de rosas blanco pálido, que presentaba su Candelaria bendita. ¡Cómo andaba ese Señor que se mueve entre la duda, el miedo y el sentido del deber! ¡Y cómo andaba su santa Madre, inenarrable!

Poniendo punto final a esta primera tarde de Semana Santa y, esperando que no sea la única, la hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado se acercaba hasta el centro de nuestra ciudad para redimir de sus cadenas a tantos y tantos infelices que, día a día, sufren de la prisión de la droga, la enfermedad, el hambre, el paro, el racismo o los malos tratos. Brillando sobre su paso dorado, el Señor de Córdoba inundaba una vez más nuestros espíritus de ese espíritu liberador, propio de la orden trinitaria.




Fotos. Paco Román"

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